Investigación

El CSIC desarrolla un método sostenible para producir feromonas como alternativa a los pesticidas en el control de plagas

Las feromonas son un método sostenible para el control de plagas. / iStock

La búsqueda de alternativas sostenibles a los pesticidas químicos sigue ganando terreno en la agricultura. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado un método innovador para producir feromonas destinadas al control de plagas agrícolas, una estrategia que podría reducir significativamente el uso de insecticidas convencionales y disminuir su impacto sobre el medio ambiente.

Las feromonas son moléculas que los insectos emplean para comunicarse entre sí, especialmente durante los procesos de apareamiento. Desde hace años, estas sustancias se utilizan en agricultura para controlar plagas mediante técnicas como la confusión sexual, que impide el encuentro entre machos y hembras y reduce la reproducción de las especies dañinas.

Sin embargo, la producción industrial de estas moléculas suele requerir procesos químicos complejos y costosos. Por ello, los investigadores han buscado nuevas fórmulas que permitan obtenerlas de manera más eficiente y sostenible.

Un método más sostenible para producir feromonas

El nuevo avance desarrollado por científicos del CSIC permite fabricar determinados compuestos utilizados como feromonas mediante procedimientos biotecnológicos más respetuosos con el medio ambiente.

La investigación se centra en la utilización de microorganismos modificados genéticamente capaces de producir estas moléculas de forma natural, reduciendo la necesidad de emplear procesos químicos tradicionales y disminuyendo la generación de residuos contaminantes.

Los investigadores destacan que este sistema puede facilitar una producción más económica y escalable, lo que favorecería una implantación más amplia de estas estrategias en la agricultura.

Una herramienta eficaz para el control de plagas

Las feromonas constituyen una de las herramientas más prometedoras dentro de la gestión integrada de plagas. Su principal ventaja es que actúan de forma altamente selectiva sobre las especies objetivo, sin afectar a otros insectos beneficiosos como abejas o polinizadores.

Además, al no tratarse de sustancias tóxicas, reducen el riesgo de contaminación de los suelos, las aguas y los alimentos, contribuyendo a una agricultura más sostenible.

Otra ventaja importante es que disminuyen el riesgo de que los insectos desarrollen resistencias, uno de los principales problemas asociados al uso continuado de insecticidas químicos.

Hacia una agricultura más respetuosa con el medio ambiente

La Unión Europea impulsa desde hace años estrategias para reducir la dependencia de los pesticidas químicos y fomentar métodos de control biológico más sostenibles.

En este contexto, el desarrollo de nuevas tecnologías para la producción de feromonas puede desempeñar un papel clave en la transición hacia modelos agrícolas más respetuosos con el entorno y compatibles con los objetivos climáticos y medioambientales.

Los científicos consideran que este avance abre la puerta a nuevas aplicaciones en cultivos de todo el mundo y refuerza el potencial de la biotecnología como aliada de la agricultura del futuro.

El papel del CSIC en la innovación agrícola

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas mantiene una intensa actividad en el ámbito de la investigación agroalimentaria y medioambiental. Sus trabajos abarcan desde la mejora genética de cultivos hasta el desarrollo de herramientas biológicas para combatir plagas y enfermedades agrícolas.

Con iniciativas como esta, el organismo busca ofrecer soluciones innovadoras que permitan aumentar la productividad agrícola sin comprometer la sostenibilidad ni la conservación de los ecosistemas.