Visita Papa León XIV

“España debe volver a ser una escuela de fe”, proclama León XIV ante más de un millón de personas

El Papa, en Cibeles a bordo del papamóvil | Foto de 'Conelpapa.es'/Gabriel González-Andrio
El Papa León XIV insta a los españoles a convertir su tradición religiosa en una escuela de fe y compromiso con el bien común

El papa León XIV aprovechó la celebración de la misa del Corpus Christi en la plaza de Cibeles para lanzar un mensaje dirigido a la sociedad española. Ante más de un millón de peregrinos y fieles, el Pontífice pidió que la religiosidad histórica del país no quede reducida a un recuerdo del pasado y se convierta en una auténtica “escuela de fe” para las generaciones actuales y futuras.

Durante su homilía, el Santo Padre destacó la importancia de mantener viva la tradición espiritual que ha acompañado a España durante siglos y subrayó que esa herencia debe traducirse en compromiso, solidaridad y construcción del bien común.

Una fe viva para el presente y el futuro

León XIV afirmó que la religiosidad que ha caracterizado históricamente a España no debe convertirse en un museo destinado únicamente a ser contemplado.

El Papa defendió que esa tradición debe seguir siendo una referencia viva para la sociedad actual, capaz de enseñar valores como la fraternidad, la solidaridad y el respeto al prójimo.

En este sentido, explicó que una verdadera escuela de fe enseña a las personas a reconocer la dignidad de los demás y a actuar desde el amor y la gratitud, rompiendo las barreras del egoísmo.

Además, hizo un llamamiento a la participación activa de los ciudadanos en la construcción de una sociedad más justa.

Compromiso con el bien común

Durante su intervención, el Pontífice insistió en que los creyentes están llamados a implicarse en los desafíos sociales y a participar de manera activa en la vida colectiva.

León XIV señaló que es necesario “comprometerse personalmente en la construcción del bien común”, evitando la indiferencia y asumiendo responsabilidades dentro de la comunidad.

Para el Papa, la fe debe traducirse en acciones concretas que contribuyan al bienestar de los demás y al fortalecimiento de los vínculos sociales.

La tradición del Corpus no es una supervivencia folclórica

El Santo Padre dedicó parte de su homilía a destacar el significado de las tradicionales celebraciones del Corpus Christi en España.

Recordó que las procesiones, las alfombras florales, los altares instalados en las calles, las custodias y los cantos han formado parte de la identidad cultural y religiosa del país durante generaciones.

Sin embargo, quiso dejar claro que estas manifestaciones no deben interpretarse como simples expresiones estéticas o folclóricas.

Según afirmó, representan la fe en la presencia de Cristo y constituyen una expresión viva del sentimiento espiritual de la sociedad española.

Salir de una fe cómoda y privada

Otro de los mensajes centrales de la homilía fue la invitación a abandonar una vivencia de la religión limitada al ámbito individual.

León XIV animó a los fieles a salir de una “fe cómoda y privada” para convertirse en protagonistas de la transformación social y en constructores de esperanza.

El Pontífice sostuvo que la memoria histórica de las celebraciones del Corpus Christi debe servir como inspiración para afrontar los retos del presente y del futuro, tanto en la vida personal como en la convivencia social.

Una llamada a la esperanza y la solidaridad

Durante la celebración, el Papa también advirtió sobre la tentación de buscar respuestas en otros referentes que, según indicó, no ofrecen una satisfacción verdadera.

Frente a ello, invitó a los fieles a encontrar en la Eucaristía una fuente de esperanza, paz, justicia y alegría.

Asimismo, recordó que la Iglesia en España ha vinculado tradicionalmente la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad, una relación que, a su juicio, pone de manifiesto la necesidad de atender especialmente a los más vulnerables.

León XIV señaló que la fe debe impulsar a los creyentes a acercarse a quienes sufren, a las familias, a los pobres y a quienes han perdido la esperanza, reforzando así el compromiso social y solidario de la comunidad cristiana.