Schengen, Italia y España: todo lo que permite el tratado europeo tras la crisis de Ceuta
La crisis migratoria registrada en Ceuta ha abierto un intenso debate sobre el funcionamiento del espacio Schengen después de que dirigentes del Gobierno italiano plantearan la posibilidad de suspender el tratado con España.
Las declaraciones realizadas por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y por el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, han situado en el centro del debate el alcance real de las herramientas previstas por la normativa europea y las consecuencias que podría tener una eventual reintroducción de controles fronterizos.
Qué es el espacio Schengen
El espacio Schengen permite la libre circulación de más de 450 millones de personas entre los países miembros sin controles fronterizos interiores, constituyendo uno de los principales pilares de la integración europea.
El acuerdo nació en 1985, firmado inicialmente por Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, y actualmente está integrado por 29 países, entre ellos los cuatro miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio: Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.
La información recuerda además que el espacio Schengen y la Unión Europea no son lo mismo, ya que existen países de la UE que no forman parte del acuerdo, como Irlanda, y otros que sí pertenecen a Schengen sin ser miembros de la Unión Europea.
Cómo funciona la libre circulación
El sistema se basa en la eliminación de controles en las fronteras interiores, mientras los Estados miembros coordinan la vigilancia de las fronteras exteriores del espacio común.
Este modelo incorpora una política común de visados, el Sistema de Información Schengen (SIS) para el intercambio de datos policiales y una cooperación reforzada entre los distintos cuerpos de seguridad.
En la práctica, los ciudadanos pueden desplazarse entre los países integrantes presentando únicamente su documento de identidad, sin necesidad de someterse a controles fronterizos ordinarios.
El tratado no contempla expulsar a un Estado miembro
La legislación europea no prevé ningún mecanismo para expulsar a un país del espacio Schengen, ni permite que un Estado pueda sacar unilateralmente a otro del acuerdo.
Lo que sí contempla el tratado, a través de su artículo 25, es la posibilidad de restablecer temporalmente controles fronterizos interiores cuando exista una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior.
Según la información facilitada, esta medida tiene carácter excepcional, puede aplicarse inicialmente durante un máximo de 30 días y únicamente puede prorrogarse mientras persistan las circunstancias que la justifican.
Qué podría hacer realmente Italia
En este contexto, Italia no podría expulsar a España del espacio Schengen, aunque sí tendría la posibilidad de reintroducir temporalmente controles documentales y policiales para los viajeros procedentes de España, siempre dentro de los límites previstos por la normativa europea.
Una medida de este tipo afectaría exclusivamente a la frontera italiana con España y no modificaría la pertenencia de España al espacio de libre circulación respecto al resto de los países miembros.
La información también señala que cualquier decisión de mayor alcance requeriría acuerdos entre los Estados miembros o actuaciones de las instituciones europeas.
Las declaraciones de Meloni y Tajani
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aseguró que Italia está preparada para intervenir con "instrumentos extraordinarios" para proteger sus fronteras y la seguridad de sus ciudadanos, mencionando expresamente la suspensión del espacio Schengen con España.
Por su parte, Antonio Tajani manifestó públicamente su apoyo al cierre del espacio Schengen con España al considerar que la inmigración irregular representa un peligro para la seguridad nacional, y relacionó la situación de Ceuta con la decisión del Gobierno español de otorgar la ciudadanía española a más de 500.000 inmigrantes irregulares, afirmando que esa medida incentiva el tráfico de seres humanos.
La respuesta del Gobierno español
Las declaraciones italianas recibieron una respuesta inmediata por parte del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien calificó el mensaje de Tajani de "impropio del ministro de Exteriores de un país socio y amigo", señalando que esperaba solidaridad europea y no demagogia partidista.
Asimismo, anunció la convocatoria del embajador de Italia en Madrid, Giuseppe Buccino Grimaldi, para trasladarle la posición del Gobierno español.
La crisis de Ceuta como origen del conflicto
La tensión diplomática se produce tras la llegada masiva de miles de personas a Ceuta desde Marruecos, una situación que ha llevado a ambos gobiernos a acordar reforzar la coordinación para devolver lo antes posible a quienes hayan entrado de forma irregular.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que España y Marruecos trabajan conjuntamente para recuperar la normalidad, mientras que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se desplazará a Ceuta para gestionar sobre el terreno la evolución de la crisis.
Un debate con repercusión política y diplomática
La información concluye que la posibilidad de expulsar a España del espacio Schengen no tiene respaldo en la normativa europea, aunque la reintroducción temporal de controles fronterizos sí constituye una herramienta prevista por el tratado en circunstancias excepcionales.
En este escenario, la amenaza formulada desde Italia abre un nuevo frente diplomático entre ambos países y sitúa nuevamente el funcionamiento del espacio Schengen en el centro del debate europeo, con la crisis migratoria de Ceuta como telón de fondo.