La inteligencia artificial se consolida como motor de crecimiento para las pymes
La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología emergente para convertirse en un elemento cada vez más presente en el tejido empresarial español. Así lo refleja el estudio "La Inteligencia Artificial se convierte en el nuevo motor económico de las pymes", elaborado en el marco de la Cátedra Adecco-CEU, que analiza la percepción de propietarios, directivos, gerentes y responsables de pequeñas y medianas empresas sobre la implantación de esta tecnología en sus organizaciones.
El informe concluye que la IA ya es percibida como una palanca de productividad, competitividad e innovación, aunque su grado de implantación continúa siendo desigual en función del nivel de digitalización, el tamaño de la empresa, el sector de actividad y las características de las plantillas. Además, subraya que el éxito de esta transformación no depende únicamente de incorporar nuevas herramientas, sino también de acompañarlas de formación, comunicación interna, confianza, seguridad y una estrategia centrada en las personas.
La digitalización avanza, aunque con diferencias entre empresas
El estudio muestra que el 54,3% de las empresas considera que cuenta con un nivel medio de digitalización, mientras que un 35,7% afirma disponer de un nivel alto y solo un 10% reconoce un nivel bajo.
Estos datos dibujan un escenario de madurez intermedia en el que la digitalización ya está extendida entre las pymes, aunque todavía no se ha traducido de forma homogénea en procesos avanzados de transformación digital. Las empresas medianas y aquellas con una elevada implantación de la inteligencia artificial son las que presentan mayores niveles de digitalización.
La implantación de la inteligencia artificial sigue creciendo
La investigación señala que más de la mitad de las empresas (51,4%) ya cuenta con un nivel medio de implantación de inteligencia artificial, mientras que el 20% presenta un nivel alto, otro 20,9% un nivel bajo y únicamente el 7,7% todavía no ha incorporado esta tecnología.
La presencia de la IA es especialmente elevada en las empresas medianas, en aquellas pertenecientes al sector industrial y en las organizaciones con un mayor grado de digitalización.
Marketing y atención al cliente lideran el uso de la IA
Las principales aplicaciones de la inteligencia artificial dentro de las empresas se concentran en marketing y ventas (53,4%), seguido de atención al cliente (47,5%), finanzas y planificación (36,9%), producción y operaciones (36,5%) y recursos humanos (22,5%).
El informe destaca que las empresas medianas y las organizaciones más digitalizadas son las que han extendido la utilización de la IA a un mayor número de áreas de actividad.
ChatGPT, Gemini y Copilot son las herramientas más utilizadas
Entre las tecnologías de inteligencia artificial empleadas por las pymes destacan especialmente los asistentes como ChatGPT, Gemini o Copilot, utilizados por el 63,5% de las empresas.
Tras ellos aparecen la IA generativa (39,7%), los chatbots y asistentes virtuales (37,4%), la automatización inteligente (33,5%) y el análisis predictivo (29,3%).
El estudio observa que las empresas más digitalizadas hacen un uso más amplio de tecnologías avanzadas, mientras que las microempresas recurren con mayor frecuencia a asistentes conversacionales.
La formación se convierte en un elemento clave
La preparación de las plantillas aparece como uno de los factores más relevantes para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial.
En este sentido, el 48,9% de las empresas desarrolla formación interna en IA, el 41% dispone de personal con competencias específicas, el 36,9% invierte en soluciones de inteligencia artificial, el 35,6% fomenta una cultura organizativa favorable a la innovación y el 32,1% colabora con proveedores tecnológicos.
El informe considera que la competitividad empresarial depende no solo de incorporar nuevas herramientas, sino también de preparar a las personas para utilizarlas de forma adecuada.
Predomina una visión optimista sobre la inteligencia artificial
La investigación refleja una actitud mayoritariamente positiva entre los responsables de las pymes.
El 76,3% considera que la inteligencia artificial puede tener efectos positivos sobre el bienestar de las personas, mientras que el 74,5% afirma que le gustaría utilizarla en su propio trabajo y el 74,3% cree que gran parte de la sociedad se beneficiará de un futuro con una amplia presencia de esta tecnología.
Asimismo, el 72,3% considera que la inteligencia artificial resulta apasionante y el 69,9% muestra interés por utilizar estos sistemas en su vida diaria.
Pese a ello, el estudio también recoge ciertas reservas. Un 32,9% cree que la IA es peligrosa, aunque el 47% no está de acuerdo con que sea una tecnología siniestra, reflejando una percepción en la que conviven expectativas positivas con inquietudes relacionadas con su evolución futura.
Las empresas prevén seguir aumentando la inversión
Los resultados también apuntan a que la apuesta empresarial por la inteligencia artificial continuará creciendo.
El 71,4% de los responsables consultados considera que la inversión realizada en soluciones de IA ha generado o generará un retorno adecuado, el 69,7% cree que su adopción ha tenido un impacto positivo en el desempeño global de la empresa y el 68,7% asegura que su organización tiene previsto aumentar la inversión en inteligencia artificial durante los próximos años.
El estudio interpreta estos datos como una señal de que las pymes ya no perciben la IA como una tendencia experimental, sino como una herramienta con capacidad para mejorar su rendimiento empresarial.
La IA transforma el empleo con nuevos perfiles profesionales
Respecto al impacto sobre el empleo, el informe concluye que la inteligencia artificial está modificando principalmente la organización del trabajo.
El 37% de las empresas afirma que la IA está favoreciendo la creación de nuevos perfiles profesionales, el 30% señala una mayor externalización de tareas, el 26,4% observa cambios en el número de empleados tras su implantación y el 21,9% indica que ha supuesto la eliminación o transformación de puestos existentes.
No obstante, el 33,4% asegura que, por el momento, la inteligencia artificial todavía no está afectando a la estructura del empleo en su empresa.
Según el estudio, la evolución observada apunta más hacia una reorganización de funciones y la aparición de nuevas competencias profesionales que hacia una sustitución generalizada de puestos de trabajo.