Laura Gallego

Laura Gallego: “No quiero ser la última folclórica, quiero encontrar el relevo que mantenga viva la copla”

Laura Gallego

La artista reivindica la copla como un género libre, defiende su evolución sin renunciar a la tradición y asegura que su espectáculo es una llamada de atención para evitar que uno de los grandes patrimonios culturales de España desaparezca por falta de relevo generacional

Entre una bata de cola y una sesión de techno, Laura Gallego ha encontrado una forma de demostrar que la copla puede dialogar con el presente sin perder su esencia. En esta conversación con Diario de Madrid, la cantante explica por qué se ha autodenominado "La última folclórica", desmonta los prejuicios que aún persiguen al género, reflexiona sobre la libertad creativa que ofrece la copla y comparte el papel fundamental que ha tenido su familia en su carrera. Además, recuerda a figuras como Rocío Jurado, Concha Piquer y Lola Flores, y lanza un mensaje claro: la copla necesita una nueva generación de artistas que tome el testigo.

Te has autoproclamado "La Última Folclórica". ¿Es una provocación, una advertencia o una llamada de atención?

Aunque haya causado mucho revuelo, lo de La última folclórica es una declaración de intenciones porque lo único que pretendo es gritar desesperadamente que no podemos dejar morir un género que es uno de los mayores tesoros que tenemos en nuestro país, por lo tanto, el nombre, que no dice “la única” sino “la última”, pretende recordar a todo el mundo que tenemos algo que proteger, que necesitamos relevo, cantera, y que lo único que yo quiero es encontrarlo.

En tu espectáculo puedes pasar de una bata de cola a una sesión de techno. Si levantaran la cabeza Concha Piquer o Rocío Jurado... ¿crees que se escandalizarían o acabarían bailando contigo?

Si levantaran la cabeza Concha Piquer o Rocío Jurado, o cualquiera de las que me han precedido, creo que estarían orgullosas de que la copla siguiera evolucionando y de que mantuviera vivo el espíritu de todas las folclóricas, porque eso es aportar un granito de arena, una vuelta de tuerca o un poquito de empuje a la innovación y   evolución que la copla necesita para mantenerse viva.

Vivimos en la era del algoritmo, de TikTok y de las canciones de un minuto. ¿Qué puede enseñar la copla a una generación que consume música haciendo 'scroll'?

La copla puede enseñar que la música puede sentirse de verdad y que puede contar una historia romántica con introducción, nudo y desenlace. Por lo tanto, lo único que necesita la copla es la oportunidad de aparecer en uno de los momentos en los que la gente está haciendo ‘scroll’ para que se queden ahí.

Durante años te han comparado con Rocío Jurado. ¿Cuál fue el momento en que decidiste dejar de intentar parecerte a alguien para convertirte simplemente en Laura Gallego?

Bueno, creo que la pregunta está mal formulada, porque yo nunca he decidido dejar de parecerme a alguien (risas). Nunca he querido parecerme a nadie, siempre he intentado tener mi personalidad propia y lo único que he querido es expresarme de la forma que me gusta, que es cantando. Me encanta la copla, amo la copla y amo cantar, y nunca he intentado modificar lo que tengo para que se parezca a otra cosa ya existente, porque me parece una verdadera pérdida de tiempo. Con Rocío Jurado pienso que ni ha habido, ni hay, ni habrá nadie que le llegue a la suela del zapato, por lo tanto, creo que todas las intenciones de parecerse serían totalmente una pérdida de tiempo.

Si tuvieras que convencer a alguien de 20 años para que escuchara una sola copla, ¿cuál le pondrías... y qué le dirías antes de darle al play?

Uff, dificilísima pregunta…creo que, como algo mítico, le pondría a una persona que escucha copla por primera vez “Ojos verdes”, y le contaría antes de que la escuchara toda la historia real que hay detrás de la canción. Esto es, la protagonista es una prostituta: le contaría donde está el quicio de la mancebía, en Granada, le diría todos los detalles para que esa o ese joven ya estuviera predispuesto y se abriera en canal a esta intensa historia.                                                             

Has dicho que eres "la última", pero da la sensación de que en realidad estás intentando que no haya una última. ¿Qué tendría que pasar para que dentro de diez años ese título dejara de tener sentido?

Lo de La última folclórica es para que la gente espabile. No quiero ni pretendo ser la última porque de eso se trata mi labor: estoy intentando encontrar relevo. Para ello estoy ofreciendo una perspectiva de la copla que nunca antes se había ofrecido: es un género toralmente libre. Libre de todo. Lo puedes cantar como quieras, lo puedes interpretar como quieras, te puedes vestir como quieras y puedes mezclarlo con lo que tú quieras. Estoy ofreciendo el formato más claro de libertad que ofrece la copla para que la gente entienda que es necesario el relevo. Por supuesto que me encantaría legarle a alguien la bata de cola, los tules y las peinetas.

En el escenario transmites mucha fuerza. ¿Hay alguna inseguridad que todavía te acompañe cuando se apagan los focos

Nunca he tenido inseguridades. Me he criado entre mayores, en el seno de una familia que te pone las pilas en cuanto bajas un poco la guardia, por lo tanto, yo siempre he sabido lo que soy, he sabido cómo soy, cómo quiero ser, he sabido lo que valgo y aunque eso se haya ido modificando un poco con la edad, pues ya sabemos que en la adolescencia estamos un poco más inseguros, más inexpertos, porque va cambiando todo (en la adolescencia me cambió la voz, cambió el físico, cambió todo)…, pero, aún así, siempre me he sentido súper segura y eso no se lo debo a nadie que no sea mi familia, que siempre me ha hecho ver que no tenía necesidad de dudar de mí. Entonces, cuando se apagan los focos, la única inseguridad que puedo tener es que algún día, cuando baje del escenario, no pueda verlos a ellos; porque mi familia es la que ha provocado que yo ahora mismo te responda que no he sido insegura en la vida.

Si pudieras sentarte una hora a tomar un café con una artista de cualquier época, sin necesidad de cantar, ¿quién sería y qué conversación te gustaría tener?

Sin duda alguna, y sin demora, diría que me encantaría sentarme con Lola Flores para que me hablara de lo que ella quisiera, y yo la escucharía embobada. No sé, me daría igual, le preguntaría sobre el tiempo, sobre lo que fuera, para escucharla hablar, simplemente.

Has crecido con la tradición muy presente, pero tu espectáculo demuestra que no tienes miedo a romper moldes. ¿Cuál ha sido el mayor prejuicio que has tenido que desmontar sobre la copla... o sobre ti misma?

Pues he sentido todo el tiempo que la copla estaba vinculada a un momento de la historia concreto, a una ideología política concreta. Sabemos que en la época en la que nace la copla era una vergüenza que tu hija fuera artista, porque esto estaba muy vinculado a la mala vida. De repente, en la época siguiente, ya era no era una vergüenza que tu hija fuera artista, pero sí que tu hija cantara copla porque era un género que estaba vinculado al franquismo. Fueron años de mucho sufrimiento, y lo han pasado muy mal todos y cada uno de los que se ha dedicado a la copla por un motivo u otro. Miguel de Molina ha sufrido por su homosexualidad, porque, por su contexto histórico, era un género tan recto, tan privativo, que no se podía expresar de forma natural, no podía expresar sus sentimientos ni siquiera con su cuerpo.

Por este pasado, he tenido que desmontar muchos prejuicios, porque, bajo mi punto de vista, hoy la copla es lo más libre que he conocido en mi vida. Es la libertad es su mayor expresión. Siempre recalco mucho eso y lo reivindico, soy pesadísima con lo de la libertad de la copla, porque a mí me lo que me ha ofrecido la copla es una visión que yo quiero que todo el mundo tenga, y es que la copla te permite todo: la puedes mezclar con lo que quieras, la puedes cantar como quieras, la puedes vestir como quieras. Había muchos estereotipos que vienen de épocas anteriores, pero ahora mismo yo veo la copla tan avanzada y tan libre, que estoy rompiendo con todo y quiero que la gente así lo vea.

Imagina que dentro de cincuenta años alguien encuentra un vídeo tuyo sin saber quién eres. ¿Qué te gustaría que pensara al verte actuar?

Pues ya lo he dicho muchas veces, a mí lo único que me haría feliz cuando alguien me tuviera que recordar de algún modo es que fui una más. No quiero ser nadie diferente, lo único que quiero es aportar lo que todas han aportado. Las folclóricas y los folclóricos siempre han destacado por su personalidad, por su evolución, por lo visionarios que han sido, por lo adelantados a su tiempo. Toda la gente que ha interpretado copla y se ha dedicado a esto ha sido revolucionaria. Por lo tanto, ojalá algún día, dentro de cincuenta años, alguien vea un vídeo mío y diga, “jolín, esta hizo lo que todas. Puso su granito de arena y empujó para que la copla se mantuviera viva”. Me conformaría con eso.