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Asunción Casellas Santos: "El Colegio debe ser cercano, útil y estar disponible para cualquier colegiado que necesite ayuda"

Entrevista a Asunción Casellas Santos | Candidatura CITOP Madrid

La integrante de la candidatura encabezada por Óscar Carballo Ares al CITOP Madrid defiende un Colegio más abierto, ágil y conectado con la realidad diaria de los profesionales, tanto en la Administración como en la empresa privada. 

Asunción Casellas Santos habla desde la experiencia acumulada durante más de tres décadas de servicio público en el Ayuntamiento de Madrid. Ingeniera Técnica de Obras Públicas, ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en la Administración municipal, donde ha pasado por Juntas de Distrito en Vías Públicas, Área de Medio Ambiente vinculada a recogida de residuos y limpieza y Conservación de Vías Públicas.

Actualmente trabaja en Conservación de Vías Públicas, desde donde conoce de primera mano la complejidad técnica y administrativa de una ciudad como Madrid. Esa mirada, forjada en el contacto diario con expedientes, obras, reclamaciones vecinales, empresas conservadoras y distintos departamentos municipales, es la que quiere aportar a la candidatura encabezada por Óscar Carballo Ares a las elecciones del CITOP Madrid.

Casellas Santos defiende un Colegio profesional más cercano, más útil y más accesible. Un Colegio capaz de conectar a los colegiados entre sí, tender puentes entre la Administración y la empresa privada, impulsar la formación continua y recuperar el valor de la colegiación entre muchos profesionales que, especialmente desde el ámbito público, han dejado de verla como una herramienta necesaria. 

Lleva más de tres décadas vinculada al Ayuntamiento de Madrid. ¿Cómo resumiría su trayectoria profesional?

Mi trayectoria ha sido básicamente municipal, aunque antes trabajé en la empresa privada, incluso antes de terminar la carrera en realización de proyectos.

Cuando acabé los estudios me sugirieron que podía presentarme a las oposiciones de obras públicas municipales. Me presenté y aprobé a la primera. La verdad es que yo pensaba que no iba a ser así, porque en aquel momento tenía a mi padre muy grave y mi preparación fue bastante complicada. Trabajaba en la empresa privada en horario partido, mañana y tarde, y al mismo tiempo estudiaba. Fue una etapa muy dura.

También creo que me ayudó haber terminado la carrera hacía muy poco, porque tenía los conocimientos muy recientes y eso me favoreció en la oposición.

Entré en el Ayuntamiento de Madrid en 1991. Primero trabajé como técnico en la Junta Municipal de Villaverde. Después me trasladé a la Junta de Salamanca, donde estuve otro periodo. Más tarde pasé al Área de Medio ámbiente en el Departamento de Limpieza Urbana y despúes en el Departamento de Recogida de Residuos.

Posteriormente llegué al Departamento de Conservación de Vías Públicas, ya mediante concurso, cuando el Ayuntamiento empezó a regular estos traslados. Me presenté, valoraron mi currículum y aceptaron mi candidatura.

“Madrid es demasiado grande para trabajar de forma aislada” 

¿Cuál es su responsabilidad actual dentro de Conservación de Vías Públicas?

Ahora estoy en Conservación de Vías Públicas y llevo tres distritos como jefa de unidad: Salamanca, Retiro y Chamartín.

Madrid es demasiado grande y sería imposible abarcarlo todo sin equipo. Tengo dos técnicos que me ayudan en dos de los distritos, y Salamanca lo llevo yo de forma más directa. Pero trabajamos en grupo. Si falta alguien, nos ayudamos. Si hay que sacar documentación, se saca. Si hay que inspeccionar una obra porque hay una necesidad, se hace.

Lo bueno es que somos un equipo muy unido. Muchos somos de la misma época de estudios, nos conocemos desde hace muchos años y existe mucha confianza. Eso facilita muchísimo el trabajo. Además, la gente que ha llegado después también se ha integrado muy bien. Funcionamos casi como una familia profesional.  

¿Qué tareas concretas desarrollan desde Conservación de Vías Públicas?

Llevamos todo lo relacionado con la conservación de pavimentación en nuestros distritos y pequeñas remodelaciones trabajando con una empresa de conservación de pavimentos.

También gestionamos muchas sugerencias y reclamaciones que presentan los vecinos a través del Ayuntamiento, ya sea por internet, por el 010 o por expediente. Intentamos resolver esas incidencias o, cuando no corresponden a nuestro ámbito, derivarlas correctamente. Además, hacemos informes técnicos para licencias, canalizaciones y actuaciones que afectan a la vía pública.

Es un trabajo muy amplio y muchas veces poco visible, pero afecta directamente al día a día de los ciudadanos. 

¿Existe desconocimiento sobre cómo se gestiona realmente una calle en Madrid?

Muchísimo. Los vecinos muchas veces piensan que todo lo que ocurre en la vía pública depende de Conservación de Vías Públicas. Y no es así.

En una misma calle pueden intervenir muchos departamentos distintos: infraestructuras, parques y jardines, alumbrado público, mobiliario urbano, Metro, la Comunidad de Madrid, empresas de canalización, compañías suministradoras…

Nos llegan reclamaciones por cuestiones que no son nuestras: bancos retirados, contenedores, residuos, andamios, fachadas, marquesinas, túneles o problemas vinculados a otras administraciones. A veces parece que todo lo que esté dos centímetros hacia fuera de una fachada ya es responsabilidad nuestra.

Por eso es tan importante la coordinación. Madrid es una ciudad enorme y una calle nunca la gestiona una sola unidad.

“La colaboración con las empresas es imprescindible: al final estamos todos en el mismo barco” 

Desde su experiencia, ¿cómo debe ser la relación entre la Administración y las empresas?

Debe ser una relación cercana y de colaboración. Yo siempre intento tener buena comunicación con las empresas con las que trabajamos. Y lo hago también por sentido práctico: si un día tengo una urgencia y necesito resolver algo, sé que será mucho más fácil si existe confianza previa.

No se trata de que unos sean mejores que otros. Cada uno tiene su función. La Administración tiene unas responsabilidades y la empresa tiene otras, pero al final estamos todos en el mismo barco.

A veces desde la Administración planteamos una solución y la empresa conservadora, por experiencia directa en la calle, te advierte de que puede generar otros problemas. Y hay que escuchar. A veces habrá que hacer igualmente una actuación porque no queda otra, pero otras veces esa advertencia te ayuda a corregir o mejorar una decisión.

La colaboración público-privada funciona cuando hay diálogo, confianza y voluntad de resolver.  

¿Cómo se traslada toda esa experiencia al Colegio profesional?

El Colegio debe servir precisamente para eso: para ponernos en contacto, compartir conocimiento, evitar errores y buscar mejores soluciones.

A veces un colegiado puede tener una duda muy concreta sobre un pavimento, una canalización o una solución técnica determinada. Y el Colegio debería ser un lugar al que acudir para contrastar experiencias.

No tiene que ser una institución cerrada ni distante. Tiene que ser un espacio cercano donde cualquier profesional pueda preguntar, aunque crea que su duda es pequeña. Para eso estamos.

Los que llevamos muchos años tenemos experiencia, pero también hay gente joven que llega con otra visión, con nuevas herramientas y nuevas formas de trabajar. Todo eso debe ponerse en común. 

¿Qué modelo de Colegio defiende la candidatura de Óscar Carballo Ares?

Queremos un Colegio abierto, receptivo y útil. No un Colegio rígido, cerrado o limitado a unos horarios administrativos.

La idea es estar disponibles, dar respuesta y no dejar a los colegiados sin contestación. No puede ser que alguien acuda al Colegio y tenga que esperar meses para recibir una orientación. La respuesta tiene que ser ágil.

Queremos cercanía real. Que el colegiado sienta que puede acudir al Colegio, que puede llamar, escribir, preguntar o plantear una necesidad. Y que detrás hay personas dispuestas a ayudar.

“Falta colegiación porque muchos profesionales desconocen lo que el Colegio puede aportarles” 

Uno de los grandes retos de los colegios profesionales es la baja colegiación. ¿También ocurre en el ámbito de las obras públicas?

Sí. Falta mucha colegiación. Muchos profesionales, especialmente quienes entran en la Administración, piensan que ya no necesitan colegiarse porque la propia Administración les cubre. Pero el Colegio ofrece muchas cosas más.

Ofrece respaldo profesional, asesoramiento jurídico, formación, contacto con otros compañeros, relación con empresas, información técnica y una red de apoyo que puede ser muy útil en muchos momentos.

No se trata solo de visar documentos. Esa idea está muy superada. El Colegio puede ayudarte profesionalmente, puede orientarte y puede conectarte con otros técnicos que tienen problemas o experiencias parecidas.  

¿Por qué considera importante que los profesionales se colegien?

Porque es una forma de fortalecer la profesión y de estar mejor acompañados.

El Colegio puede ofrecer defensa profesional, asesoramiento jurídico si surge un problema, formación continua, acceso a jornadas, congresos, visitas técnicas o exposiciones. Muchas veces hay actividades gratuitas o subvencionadas para colegiados.

Además, ahora es mucho más fácil relacionarse con el Colegio gracias a las herramientas telemáticas. Ya no hace falta desplazarse siempre físicamente. Se puede contactar por teléfono, por internet, por ventanilla única, participar en procesos y acceder a información de forma mucho más sencilla.

Creo que mucha gente no se colegia porque desconoce todo esto. 

Ha insistido varias veces en la necesidad de conectar mundos profesionales distintos. ¿Por qué es tan importante?

Porque desde la Administración muchas veces desconocemos cómo funciona realmente una empresa y qué dificultades tiene. Y desde la empresa muchas veces tampoco se conoce bien cómo funciona la Administración.

El Colegio puede ser un puente entre ambos mundos.

Si conseguimos que los profesionales de la Administración, de la empresa privada, del ejercicio libre y los jóvenes ingenieros estén más conectados, todos ganamos. Se comparten soluciones, se evitan errores y se entiende mejor la realidad de cada uno.

Al final, el objetivo no es solo mejorar el Colegio, sino mejorar la profesión y también el servicio que prestamos a la sociedad.

“El Colegio no debe ser un lugar al que se va solo a hacer trámites”

¿Cómo le gustaría que los colegiados percibieran el Colegio?

Me gustaría que lo vieran como un lugar cercano.

No como una institución a la que se acude solo para hacer un trámite, sino como un espacio donde puedes preguntar, formarte, consultar, encontrarte con otros compañeros o simplemente sentirte parte de una profesión.

A veces parece que la gente piensa que el Colegio es un sitio donde unos cuantos se reúnen de vez en cuando a tomar café y hablar de lo suyo. Y no debe ser eso. Tiene que ser una institución viva, abierta y útil.

Sería bonito que un colegiado sintiera que puede pasar por allí, preguntar quién está, comentar una cuestión profesional o incluso acercarse a saludar. Esa cercanía también construye Colegio. 

¿Cuál sería su mensaje final a los colegiados de Madrid?

Que participen, que se acerquen y que no vean el Colegio como algo lejano.

El Colegio está para ayudar, para unirnos, para defender la profesión y para crear una red entre todos. Debe estar al servicio de los colegiados, tanto de los que trabajan en la Administración como de los que están en la empresa privada, en el ejercicio libre o empezando su carrera.

Tenemos que conseguir que sea una institución cercana, útil y con capacidad de respuesta. Un Colegio que escuche, que conecte y que ayude a resolver problemas.

Para mí eso es lo fundamental.