ATA reclama en Bruselas formación en IA para los empresarios: "No tiene sentido formar al trabajador y no a quien lo emplea"
La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) ha llevado la voz de los empleadores a Bruselas. En un seminario de la Comisión Europea, su vicepresidenta, Celia Ferrero, urgió a equilibrar los planes de formación en Inteligencia Artificial, advirtiendo de que se está olvidando instruir a los autónomos y pequeños empresarios, que son quienes implantan la tecnología en el tejido productivo.
La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) ha participado de forma directa en el Seminario tripartito sobre la gestión algorítmica del trabajo, un encuentro de alto nivel organizado por la Comisión Europea y Eurofound en la capital comunitaria. La vicepresidenta de ATA, Celia Ferrero, ha ejercido en esta cita como la portavoz oficial de los empleadores europeos en representación de la CEOE.
Durante su ponencia, Ferrero ha criticado el enfoque actual de las administraciones públicas, tanto a nivel nacional como europeo, respecto al reparto de recursos para la capacitación digital. La directiva ha denunciado que los planes vigentes obvian la preparación de los mandos y los propietarios de los negocios: "No tiene sentido formar a los trabajadores y no a quien los emplea". Según ha argumentado, apenas se están dedicando esfuerzos a instruir a los perfiles que, en última instancia, asumen y asumirán la responsabilidad jurídica y operativa de desplegar estas herramientas en sus respectivas empresas.
El desafío de las micropymes ante la adquisición de algoritmos externos
La portavoz de ATA ha basado su intervención en la propia naturaleza demográfica del tejido corporativo de Europa. Ferrero ha recordado ante las instituciones europeas que el 93,1% de las empresas de la Unión Europea son micropymes que cuentan con plantillas inferiores a los 10 trabajadores. Este modelo de pequeña estructura empresarial implica que las compañías no van a diseñar ni a programar sus propios algoritmos de gestión, sino que se verán obligadas a adquirirlos en el mercado e implementarlos de forma externa.
Por ello, la patronal considera indispensable que los autónomos dispongan de las destrezas críticas necesarias para seleccionar las plataformas más adecuadas a sus necesidades operativas, garantizando en todo momento que las herramientas de IA elegidas no vulneren los derechos fundamentales de sus trabajadores ni de su cartera de clientes. En este sentido, ha calificado la evaluación de riesgos digitales, el blindaje de la protección de datos y la ciberseguridad como tres áreas técnicas e imprescindibles para concienciar a las empresas de las responsabilidades civiles y mercantiles que conlleva la digitalización.
La "Ley Rider" como precedente y los límites de la propiedad intelectual
En lo relativo al derecho de información y los canales de participación que deben tener las plantillas ante el uso de algoritmos, la vicepresidenta ha expuesto el marco regulatorio español como un caso de estudio. Ha recordado que España aprobó la conocida "Ley Rider", una legislación nacida del consenso y el diálogo social entre los agentes sociales que garantiza el derecho de acceso a esta información por parte de la representación legal de los trabajadores.
No obstante, Ferrero ha matizado que el marco comunitario exige abrir un debate técnico mucho más riguroso y profundo para acotar con precisión qué tipo de datos es estrictamente necesario trasladar a las plantillas. Desde ATA advierten de los riesgos colaterales que este trasvase de información puede acarrear si no se sopesa adecuadamente, apuntando a posibles vulneraciones de la privacidad de los propios asalariados, así como a infracciones en materia de confidencialidad, secretos comerciales y derechos de propiedad intelectual e industrial de las empresas.
Para concluir, la directiva ha apelado a la flexibilidad del diálogo social y la negociación colectiva para dar respuestas asimétricas a tecnologías que son de muy diversa naturaleza y funcionalidad según cada sector productivo, instando a formar también a los propios cuadros y negociadores que se sientan en las mesas de convenios. "Posiblemente estemos ante la mayor revolución tecnológica de la humanidad hasta ahora y trasciende el mundo del trabajo; evaluemos los riesgos desde el conocimiento y formación de todos los actores implicados", ha sentenciado.