Mi pasión

La música en los toros

La música en los toros, es algo tan tradicional y bonito que verdaderamente emociona por el fervor patriótico que de ella emana. Nadie puede negar que el pasodoble torero tenga una hondura genuinamente española. Por ello, dicha música, es de las más representativas de nuestro país como también la más cercana al flamenco.

Desde siempre, han existido extraordinarios compositores de pasodobles, como: Turina, Falla, Barbieri, Granados, Penella, Marquina, Bizet, Roig, Choví, Oropesa, Ledesma, Algueró, Villacañas, Amador Jiménez, Tejera, Tristán o Abel Moreno, todos han bebido de la fuente flamenca y del manantial gitano andaluz. Autores que se inspiraron en la fiesta taurina, dedicándoles pasodobles a grandes toreros, como a; Gallito, Dauder, Martín Agüero, Manolete, Domingo Ortega, Marcial Lalanda, El Cordobés, Palomo Linares, Antoñete o Dávila Miura, así como otros pasodobles orientados a los toros, por ejemplo: Suspiros de España, La gracia de Dios, España cañí, Amparito Roca, Puerta grande, La Giralda, Ayamonte, El gato montés, etc.

Todos estos pasodobles tan alegres como sentimentales, forman buena parte del resonante prestigio a diestros desde hace muchos años, dándoles energía y publicidad duradera.  

No se concibe una corrida de toros sin música, la cual ocupa un lugar especial del ritual de ella, a la que le imprime un carácter importante que no tiene otros acontecimientos masivos, dado a que el pasodoble taurino nació exclusivamente para armonizar la fiesta brava. Pero lógicamente es imprescindible hacerlo con acorde a la seriedad que demanda el espectáculo para ensalzar mucho más su identidad, además de servir de acompañamiento y recreo del respetable.

Los toros como la copla, se han significado mutuamente por la unión del arte y la cultura española, jamás se perdió su condición desde que se crearon. De este binomio se ha escrito y cantado magnificas canciones haciendo alusión a hechos ocurridos a toreros, a lo que destacaremos unas pocas: El maletilla, Las campanas de Linares, La oración del torero, Tengo miedo torero, La cornada, Romance de valentía, El relicario, Cinco toritos negros, Capote de grana y oro, Viva el pasodoble o Los niños de la Gabriela, aunque esta última encaja mejor en las bulerías.

Dichas canciones tan copleras con sello único español, continúan sonando de las imperecederas voces de la talla de: Pastora Imperio, Concha Piquer, Manolo Caracol, Lola Flores, Estrellita Castro, Marife de Triana, Juanita Reina, Rafael Farina, Sara Montiel, Juanito Valderrama, Manolo Escobar, El Fari, Rocío Jurado, Isabel Pantoja, y un largo etcétera de otros/as valores más actuales. Todo ello preexiste de los famosos compositores: Font, Tellería, León, Alonso, Quintero, Quiroga, Juarranz, Montero, Ochaita, Castellanos, Villajos, Benítez Carrasco o Monreal. 

Sin duda, grandiosos de esta incomparable música, gracias a los mismos seguimos disfrutándola, además sin dejar de crecer cada día para encumbrar mucho mas la Fiesta Taurina por sus denotados títulos, así como de la efectividad que en ella se expresa por sentimientos espirituales, valga por ejemplo estas siete canciones: Silencio por un torero, Con divisa verde y blanca, El llanto por Ignacio Sánchez Mejías, La mujer del torero, El niño del ganadero, Torero quiero ser y Marinero de luces.

Hasta la zarzuela, en su género chico y en el teatro aluden al tema taurino. La mayoría de los martinetes que más sonaron fueron en la época de los siglos XIX y XX, géneros que se siguen escuchando por todo el mundo, además de ser muy valorados.

Por último, quisiera resaltar, la música en los toros es de las liturgias más bonitas en la fiesta taurina, pero hay que tocarla en los momentos cumbres de la lidia, no haciendo de ella un jolgorio desconcertante, dado a que es un espectáculo tremendamente serio, de carácter ceremonioso y solemnemente espiritual, que nació en nuestras culturas, fortificando con tal música un símbolo al que respetamos y acatamos orgullosamente, por ser un derecho universal de la libertad.