PIB

José Ramón Riera alerta de que el crecimiento económico no se traduce en más riqueza para los españoles

José Ramón Riera
El economista José Ramón Riera advierte de que el PIB per cápita cae mientras la economía española sigue creciendo

La economía española continúa registrando cifras positivas de crecimiento. Según los datos analizados por el economista José Ramón Riera, el PIB nominal aumentó un 5,8 % durante 2025, mientras que el PIB real avanzó un 2,8 %, indicadores que reflejan una evolución favorable de la actividad económica en términos agregados.

Sin embargo, Riera sostiene que existe otro indicador que permite evaluar de forma más precisa el impacto de ese crecimiento sobre la población: el PIB per cápita, es decir, la riqueza generada por habitante.

Según su análisis, aunque el PIB total avanzó un 2,8 % en términos reales durante 2025, el PIB per cápita real únicamente creció un 1,9 %, una diferencia que atribuye al incremento de la población.

La evolución del primer trimestre de 2026

El economista pone especial atención en los datos correspondientes al inicio de 2026. Entre el último trimestre de 2025 y el primer trimestre de este año, el PIB nominal aumentó un 0,5 % y el PIB real un 0,6 %.

No obstante, al dividir esa producción económica entre el número de habitantes, los resultados cambian significativamente. Según explica Riera, el PIB per cápita nominal descendió un 1,2 %, mientras que el PIB per cápita real cayó un 5,2 % respecto al trimestre anterior.

Para el analista, esta situación refleja que la economía sigue creciendo en términos globales, pero que la riqueza generada por cada habitante disminuye.

“No es lo mismo que una economía sea más grande que sus ciudadanos sean más ricos”, afirma José Ramón Riera.

El papel de la inmigración en el crecimiento económico

Riera vincula esta evolución al aumento de la población registrado en España, que atribuye principalmente a la inmigración.

Según explica, la llegada de nuevos habitantes impulsa el consumo, el empleo y la actividad económica, lo que favorece el crecimiento del PIB agregado. Sin embargo, advierte de que el resultado puede ser diferente cuando se analiza la riqueza disponible por persona.

La inmigración es buena para hacer crecer el producto interior bruto en términos absolutos, pero si no añadimos incremento de productividad e incremento de generación de valor, lo que sucede es que la riqueza por habitante puede deteriorarse”, sostiene.

A su juicio, la clave reside en que el crecimiento económico derivado del aumento de población vaya acompañado de una mejora suficiente de la productividad.

El debate sobre la renta per cápita

El economista considera que el debate económico de los próximos años deberá centrarse en diferenciar claramente entre crecimiento del PIB y crecimiento del PIB per cápita.

Según señala, el incremento de habitantes provoca que la riqueza generada tenga que repartirse entre más personas, por lo que el crecimiento agregado puede no traducirse necesariamente en una mejora de la situación económica individual.

La economía puede crecer mientras cada ciudadano recibe una porción menor de esa producción”, resume.

Advertencia sobre la evolución de la clase media

Durante su análisis, José Ramón Riera también muestra preocupación por las consecuencias que esta evolución puede tener sobre los niveles de renta.

El economista sostiene que una caída continuada del PIB per cápita podría afectar especialmente a la capacidad adquisitiva de las familias y a la situación de las clases medias.

En este contexto, insiste en que el crecimiento económico debe medirse no solo por el aumento del tamaño de la economía, sino también por la mejora efectiva de la riqueza disponible para cada ciudadano.

Por ello, concluye planteando una reflexión sobre el modelo de crecimiento actual: si la economía sigue expandiéndose mientras disminuye la renta per cápita, el verdadero desafío será determinar si se está generando más prosperidad o simplemente distribuyendo la riqueza entre una población cada vez más numerosa.