España crece más que Europa, pero pierde peso industrial: el debate económico que gana fuerza

Trabajadores de industria - Foto de 123rf/tonahorh
El debate sobre el modelo productivo vuelve a escena mientras la economía española mantiene uno de los mayores ritmos de crecimiento de la UE

La economía española encadena varios años creciendo por encima de la media europea. El PIB aumentó un 3,2% en 2024 y un 2,8% en 2025, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), situando a España entre las economías más dinámicas de la eurozona.

Sin embargo, detrás de esos datos positivos se está reabriendo un debate que va más allá de las cifras globales: ¿está perdiendo peso la industria dentro de la economía española?

La cuestión ha vuelto a ganar protagonismo tras el análisis difundido por el economista José Ramón Riera, que alerta de una progresiva reducción del peso industrial en el conjunto de la actividad económica y de una creciente dependencia del sector servicios.

El crecimiento económico no se reparte por igual entre los sectores

Los datos oficiales muestran que el crecimiento reciente de España ha estado impulsado principalmente por el consumo interno, la creación de empleo y los servicios, especialmente actividades vinculadas al turismo, la hostelería, el comercio, la tecnología, las actividades profesionales y los servicios empresariales.

Mientras tanto, la evolución de la industria presenta una realidad más compleja.

El INE revisó recientemente las cifras de Contabilidad Nacional y constató que el valor añadido industrial registró un comportamiento más débil de lo inicialmente estimado en algunos ejercicios recientes. De hecho, la revisión estadística de 2024 rebajó la evolución de la industria desde un crecimiento del 0,7% hasta una caída del 1,8%, debido principalmente al comportamiento del sector energético.

Esta situación ha alimentado las advertencias de diversos analistas sobre una tendencia que no es exclusiva de España: la pérdida progresiva de peso relativo de la industria frente a los servicios en las economías desarrolladas.

¿Está desapareciendo la industria española?

Los datos no apuntan a una desaparición de la industria, pero sí reflejan que su peso relativo es menor que hace dos décadas.

Según las estadísticas del INE, las ramas industriales generaron más de 227.000 millones de euros de valor añadido bruto en los últimos datos disponibles, manteniéndose como uno de los principales motores económicos del país.

Además, sectores manufactureros como la automoción, la industria farmacéutica, la alimentación, la química o la producción de bienes de equipo continúan siendo pilares de las exportaciones españolas. La industria farmacéutica, por ejemplo, aporta más de 27.000 millones de euros al PIB y se ha consolidado como uno de los sectores industriales con mayor inversión en innovación.

A ello se suma el impulso que están recibiendo proyectos vinculados a la electrificación industrial, la transición energética y la reindustrialización promovida desde las instituciones europeas. España lidera actualmente varias iniciativas comunitarias destinadas a modernizar procesos productivos y reducir la dependencia energética exterior.

La dependencia de los servicios preocupa a parte de los economistas

Donde sí existe un amplio consenso entre numerosos expertos es en que la economía española presenta una elevada concentración en actividades de servicios.

Turismo, hostelería, comercio, transporte, actividades financieras, tecnología y servicios profesionales representan una parte creciente del valor añadido nacional.

Esta especialización ha permitido a España crecer con fuerza tras la pandemia, pero también plantea interrogantes sobre la capacidad de resistencia ante posibles crisis internacionales, desaceleraciones del turismo o tensiones geopolíticas que afecten al consumo y al comercio global.

La Comisión Europea ya ha advertido de que la economía europea afronta un escenario marcado por la incertidumbre internacional, el debilitamiento del comercio mundial y las tensiones geopolíticas, factores que pueden afectar especialmente a los países más dependientes de determinados sectores.

El ejemplo de Alemania y el nuevo debate industrial europeo

La preocupación por el futuro industrial no es exclusiva de España.

Alemania, considerada durante décadas la gran potencia manufacturera europea, atraviesa dificultades derivadas del encarecimiento energético, la pérdida de competitividad de algunos sectores tradicionales y la ralentización de la demanda internacional.

Precisamente por ello, Bruselas ha situado la reindustrialización entre sus prioridades estratégicas para los próximos años, con programas destinados a reforzar industrias consideradas esenciales, desde los semiconductores hasta la producción farmacéutica, las baterías, la tecnología o la energía limpia.

La gran cuestión: crecer más o crecer mejor

El debate que plantea José Ramón Riera trasciende la discusión política y apunta a una cuestión estructural: no solo importa cuánto crece una economía, sino también qué sectores sostienen ese crecimiento.

España mantiene tasas de crecimiento superiores a las de la mayoría de sus socios europeos y continúa creando empleo a un ritmo destacado.

Sin embargo, economistas de distintas corrientes coinciden en que uno de los grandes retos de la próxima década será aumentar el peso de las actividades industriales de alto valor añadido, impulsar la productividad y reducir la dependencia de sectores más expuestos a los ciclos económicos.

La discusión ya no gira únicamente en torno a si España crece más o menos que sus vecinos. La pregunta que comienza a abrirse paso es otra: qué modelo productivo tendrá el país cuando llegue la próxima gran desaceleración económica.