José Ramón Riera alerta del avance financiero de China: "Se está haciendo el dueño del mundo"
El equilibrio económico mundial continúa desplazándose hacia Asia y, especialmente, hacia China. Lo que durante décadas estuvo dominado por Estados Unidos, Europa Occidental y Japón está experimentando una transformación progresiva en la que Pekín gana cada vez más peso tanto en la producción como en la financiación internacional.
Según los datos conocidos, China ya ha superado a Japón como uno de los principales acreedores globales, consolidando una estrategia que va mucho más allá de su tradicional papel como gran potencia exportadora.
La economía china no solo mantiene una importante capacidad industrial, sino que también amplía su presencia mediante préstamos, inversiones, financiación de infraestructuras y participación en proyectos estratégicos repartidos por distintos continentes.
El ahorro interno como motor de expansión
El economista José Ramón Riera ha puesto el foco en la capacidad de China para convertir el ahorro interno en una herramienta de influencia económica internacional.
"China se está haciendo el dueño del mundo", afirma Riera al analizar el crecimiento de las posiciones financieras del gigante asiático en numerosos países.
Según explica, una parte importante del ahorro generado por los ciudadanos chinos permanece en el sistema financiero y permite seguir alimentando la compra de deuda y activos internacionales.
Para el economista, esta dinámica ha contribuido a incrementar la capacidad de influencia de Pekín sobre numerosas economías que dependen cada vez más de financiación externa para sostener proyectos de crecimiento e infraestructuras.
Una presencia creciente en varios continentes
La expansión financiera china se ha desarrollado durante años a través de inversiones, acuerdos comerciales y financiación internacional.
Asia, África, América Latina e incluso Europa forman parte de esta estrategia de presencia económica creciente, que ha permitido al país asiático ampliar su red de relaciones comerciales y financieras.
La importancia de este fenómeno radica en que el poder económico ya no se limita exclusivamente a la capacidad de producir bienes o exportar productos. La financiación también se ha convertido en un instrumento de influencia geopolítica.
Cada nuevo acuerdo de financiación o inversión fortalece la posición de China dentro de un escenario internacional cada vez más competitivo.
El contraste con las economías occidentales
Mientras China continúa ampliando su presencia financiera, numerosas economías occidentales afrontan desafíos relacionados con el crecimiento económico y los elevados niveles de endeudamiento.
Este contexto contribuye a modificar progresivamente el peso relativo de las distintas regiones dentro de la economía mundial.
La transformación que se está produciendo no consiste únicamente en quién fabrica más, sino en quién financia el desarrollo de otros países.
Según el análisis de Riera, el control de grandes volúmenes de deuda internacional otorga una capacidad de influencia que puede llegar mucho más lejos que la propia actividad económica.
Un cambio de liderazgo económico global
El ascenso financiero de China refleja una tendencia que se ha consolidado durante las últimas décadas y que continúa evolucionando.
Para José Ramón Riera, el fenómeno tiene una dimensión estratégica de largo alcance. "El poder económico mundial está cambiando de manos", sostiene el economista, que considera que la acumulación de activos financieros internacionales está reforzando la posición de Pekín en el tablero global.
En este escenario, la creciente dependencia de numerosos países de las inversiones, los préstamos y los mercados chinos se perfila como uno de los factores que marcarán la evolución de la economía internacional durante los próximos años.