Los envases de plástico transfieren aditivos al pescado almacenado en nevera y congelador, según un estudio del CSIC
La investigación, publicada en la revista científica Environment International, analizó la transferencia de distintas familias de aditivos plásticos desde materiales de envasado habituales hacia pescado fresco almacenado en condiciones domésticas reales. Para ello, los científicos estudiaron muestras de salmón, atún y merluza conservadas durante 48 horas en refrigeración a 2 grados centígrados y durante 30 días en congelación a -18 grados.
Los resultados confirmaron que la migración de compuestos se produce tanto en productos refrigerados como congelados. Entre las sustancias detectadas se encuentran ftalatos, plastificantes alternativos, bisfenoles y otros aditivos empleados habitualmente en la fabricación de envases alimentarios.
La composición del pescado influye en la transferencia
El estudio concluye que la cantidad de sustancias transferidas depende de múltiples factores, entre ellos el tipo de envase, la temperatura de almacenamiento, el tiempo de conservación y las características del propio pescado. Los investigadores observaron que los ejemplares con mayor contenido graso favorecen especialmente la acumulación de determinados compuestos hidrofóbicos, mientras que el contenido de agua influye en la presencia de bisfenoles.
Además, algunas sustancias presentaron tasas de migración más elevadas en productos congelados que en los refrigerados, lo que demuestra que las bajas temperaturas no impiden completamente el paso de estos compuestos desde el plástico al alimento.
Los investigadores alertan sobre la exposición alimentaria acumulada
Los autores realizaron una estimación de la exposición diaria para adultos, niños y bebés, concluyendo que el consumo de pescado envasado contribuye a la ingesta de estos aditivos químicos. Aunque los niveles varían según el compuesto analizado, el trabajo señala que determinadas sustancias, especialmente el bisfenol A (BPA), pueden representar una parte relevante de la exposición alimentaria total.
La investigación se desarrolló con la participación de especialistas del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), junto a investigadores de la Universidad de Florencia y otros centros europeos.
Una preocupación creciente por los aditivos plásticos en los alimentos
Este nuevo trabajo se suma a otras investigaciones recientes del CSIC que han detectado la presencia de aditivos asociados al plástico en una amplia variedad de alimentos de consumo habitual. En un estudio previo realizado sobre 109 productos representativos de la dieta española, los investigadores encontraron este tipo de sustancias en el 85% de las muestras analizadas.
Los expertos insisten en la necesidad de continuar monitorizando estos compuestos y avanzar hacia materiales de envasado más seguros, especialmente teniendo en cuenta la exposición continuada de la población a través de la alimentación.