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  <title><![CDATA[El Diario de Madrid :: RSS de «María Ángeles Basanta Fernández»]]></title>

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    <description><![CDATA[Noticias de Madrid y la Comunidad de Madrid. Actualidad, economía, política, cultura, sociedad, empresas, tecnología, entrevistas y análisis en el periódico digital de los madrileños.]]></description>
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  <title><![CDATA[La Reina de Saba]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Wed, 4 Jun 2025 08:35:23 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[María Ángeles Basanta Fernández]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Dado que muchos ya están opinando o investigando, y así debe ser, sobre la fascinante profesión de la fontanería, y a algunos nos entran ganas de largarnos al monte, como la pastora Marcela, pero sin las consecuencias que tuvo su osadía, felices...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Dado que muchos ya están opinando o investigando, y así debe ser, sobre la fascinante profesión de la fontanería, y a algunos nos entran ganas de largarnos al monte, como la pastora Marcela, pero sin las consecuencias que tuvo su osadía, felices y contentos cantando baladas de amor bajo la sombra de los árboles, hoy dedicaré esta columna a la figura de la reina de Saba.</p>

<p>Si Alejandro Magno viviera aún, saludaría con una mirada estupefacta esos reinos de Saba que vuelven a iluminar la memoria de los hombres. Sólo él concibió el sueño de dominar todo el mar Eritreo, de avanzar tanto en el desierto y de presentarse en las puertas de la capital del país de los perfumes y las especias, considerada por Heródoto la última de las tierras habitadas. Para el poeta y el artista, el fastuoso encuentro de la reina de Saba, esa novia del desierto, que inspirara a Salomón el Cantar de los Cantares, supone un diálogo místico entre Oriente y Occidente.&nbsp;</p>

<p>Esta reina de Saba, yemení o abisinia, Sheba para los hebreos, Balkis para los beduinos, Makeda para los etíopes, Candance para los nubios, Sibila o reina del Sur en el día de la Resurrección, simboliza un encuentro sagrado de oráculos, profecías y religiones.&nbsp;</p>

<p>¿Es cierto que, en el norte, Alejandro Magno cabalgó en Escitia con Bucéfalo y las trescientas amazonas que salieron a su encuentro? ¿Es cierto que, según cuenta la leyenda, pasara trece noches de luna de miel en los brazos de la reina Talestris, una amazona diabólica y muy rígida al frente de un gran matriarcado? Envuelta en una túnica corta que dejaba al descubierto su pecho izquierdo, el derecho extirpado para poder manejar mejor el arco y la lanza, ¿es cierto que esas mantis guerreras mataban a sus amantes y a su propia descendencia masculina? Al igual que Aquiles y Heracles, Alejandro se convirtió en víctima fascinada de esa seducción.</p>

<p>Llegada probablemente de Yemen o Etiopía, la reina de Saba, seducida por el esplendor de ese reino, particularmente manifiesto en la edificación del templo de Yahvé, visitó al rey Salomón, para competir con él en auténtica sabiduría divina. Para someter a las fuerzas del mal, Salomón habría recogido, gracias a las maquinaciones de su madre, el sello de la ciencia hermética que le entregó el ángel Rafael, un hexagrama con dos triángulos entrelazados. Asimismo, Salomón establecerá, gracias a su potencia militar y diplomacia, alianzas con Egipto, Tiro y Sidón.&nbsp;</p>

<p>Los narradores populares atribuyen la construcción de los palacios sabeanos del templo de la Luna a los djinns enviados por este rey. Estas divinidades imaginarias, tan impersonales como los ángeles, vivían en el desierto y eran hostiles con el hombre.</p>

<p>Y es así como termina, de momento, este paseo imaginario por algunos mitos, personajes y leyendas que recorren el tiempo, voraces, llegando hasta nuestros días.</p>
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  <title><![CDATA[El criticón de Baltasar Gracián]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 1 May 2025 13:51:50 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[María Ángeles Basanta Fernández]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Hace unos años, sin cumplir la treintena, compré en una librería de viejo una edición antiquísima del Criticón de Baltasar Gracián. Esa edición se la regalé a un buen amigo vasco, Germán Yanke, que falleció hace tiempo, íntimo amigo, a su vez, de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos años, sin cumplir la treintena, compré en una librería de viejo una edición antiquísima del Criticón de Baltasar Gracián. Esa edición se la regalé a un buen amigo vasco, Germán Yanke, que falleció hace tiempo, íntimo amigo, a su vez, de Jon Juaristi. Hoy retomo, recordando a los dos, de la extensa obra del genial autor, un libro que debería estar en la mesilla de noche de todo político, escritor, profesor que se precie. Dadas las circunstancias actuales, con mucha más similitud con el Barroco de lo que algunos creen, debería ser también lectura obligatoria en institutos y universidades. ¿Por qué ahora?</p>

<p>La razón es sencilla: la burricie campa a sus anchas como nunca hemos visto en la España actual, la información, siempre sesgada y manipulada, no cumple, salvo excepciones, la función a la que está destinada, la educación, en unas décadas, se ha degradado de tal modo que los docentes debemos hacer grandes esfuerzos, amando la enseñanza, para sacar adelante a unos adolescentes abducidos por las redes, las pantallitas, la docilidad. Y así, sucesivamente. Sálvese quien pueda o ahora o nunca son las máximas con las que muchos forjan sus redes para captar a las personas menos formadas, inmaduras y crédulas. Hay que estar muy atentos a las señales. Siempre.</p>

<p>Baltasar Gracián propone mediatizar la imagen del hombre en más de un sentido, y el instrumento privilegiado de ese procedimiento es la palabra. Es esencial la idea de que no sólo en las coordenadas espaciotemporales se consolida la imagen de persona verdadera sino también en los juegos conceptistas de síntesis, elusión y sobreentendido. Estos y otros inteligentes recursos, como el juego bifronte y la convivencia de la alegoría con lo verosímil hacen que la imagen humana del Criticón sea capaz de contener, de manera problemática, la imagen del mundo. De manera que los múltiples accesos al sentido quedan cifrados, no solo en las coordenadas espaciotemporales, sino también en los juegos lingüísticos de la agudeza, las imágenes alegóricas, los periodos discursivos, en el proyecto total de la peregrinación de Critilo, un hombre experimentado, y Andrenio, el hombre natural: la peregrinación de todos nosotros, de todos los conscientes, la peregrinación a través del análisis de la moral y la ética de nuestro tiempo, un análisis pesimista al que salva el acercamiento a la sabiduría, el amor y la honestidad, virtudes que se hacen defectos en los regímenes totalitarios, las sociedades adoctrinadas y el desprecio a la lectura profunda.</p>

<p>Lean o relean a Baltasar Gracián. Ya me contarán…</p>
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  <title><![CDATA[El cambio del sentido del humor]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sat, 22 Mar 2025 08:26:17 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[María Ángeles Basanta Fernández]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Etimológicamente «Humor » remite en latín a  humoris,  que significa humedad o propiedad líquida. Desde su origen la palabra nos dice que se trata de algo que se filtra de manera incontenible a pesar de cualquier tipo de resistencia física. No sé...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Etimológicamente «Humor » remite en latín a <i>humoris, </i>que significa humedad o propiedad líquida. Desde su origen la palabra nos dice que se trata de algo que se filtra de manera incontenible a pesar de cualquier tipo de resistencia física. No sé si les pasará lo mismo: he observado cómo la gente en la actualidad se ríe de cosas y situaciones que a mí no me hacen ninguna gracia. A parte del cambio generacional, de la influencia de las nuevas tecnologías, de las transformaciones sociales, y de todo lo que ustedes quieran sumar, me pregunto hasta qué punto esos cambios no son inducidos.</p>

<p>¿A quién o quiénes favorece la falta de un humor fino, inteligente, que no esté continuamente autocensurado, autolimitado por lo políticamente correcto…? Cada época establece las reglas de lo políticamente correcto limitando el campo de acción&nbsp; tanto para el humorista como para el ciudadano, que debe ir adaptándose a estas, cada vez más rápidamente, como si se actualizara un software. Pero: ¿quién establece qué es lo políticamente correcto:¿es la sociedad o es el poder?</p>

<p>Si el sentido del humor supone intentar romper el orden establecido, no por rebeldía, sino por necesidad vital, no parece ser esa la intención del humor que se practica en la actualidad, sino más bien la reafirmación del mismo, lo que fractura la esencia misma de lo que hemos considerado hasta ahora humor. Si lo que se quiere es considerar que es la sociedad la que establece lo que es o no es políticamente correcto&nbsp; debería tenerse en cuenta que es el poder político el que induce a tener determinadas creencias mayoritarias.</p>

<p>En definitiva, coge el bombo: “lo, lo,lo,lo,lo,lo,lo…”</p>

<p>&nbsp;</p>

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  <title><![CDATA[Los okupas literarios]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Tue, 4 Feb 2025 10:13:56 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[María Ángeles Basanta Fernández]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Si alguna vez amaron la literatura, se les olvidó pronto, como un clínex usado en el bolsillo del abrigo: son los okupas literarios, especie muy actual que sirve a los intereses de la secta de un partido. Lo que algunos ven obvio, para otros es...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Si alguna vez amaron la literatura, se les olvidó pronto, como un clínex usado en el bolsillo del abrigo: son los okupas literarios, especie muy actual que sirve a los intereses de la secta de un partido. Lo que algunos ven obvio, para otros es una incógnita o algo sobre lo que nunca se han ocupado. Se alimentan de la secta, viven de la secta, trabajan para la secta, y únicamente leen las portadas y contraportadas, como mucho, de los libros que señala el gurú, el jefe que garantiza que todo llegue a los súbditos sumisos, para seguir manteniendo subvenciones, becas y ayudas varias. Aunque algunos han plagiado y en ocasiones los han pillado con las manos en la masa, lo común es que jamás reconozcan, nombren o destaquen a aquel o aquella a quien admiran. La falta de talento la suplen con buenas dosis de mezquindad.</p>

<p>Odian la independencia y todo lo que suene a ser independiente o pretenderlo. Es un concepto que no entienden y, por lo tanto, no entienden a aquellos que lo ejercen. Algunos autores han sido tantas veces ocupados que se revuelven en sus tumbas clamando justicia y revisión. Es el caso en España de escritores de la Generación del 27, del 50 y del 98, entre otros muchos. Los han utilizado cuando ha convenido a los intereses del partido. No se preocupen por los clásicos, les tienen tanto miedo como al lobo feroz. Cervantes les aterra como la sombra de un animal mitológico que se cierne sobre sus cabezas dispuesto a devorarlos. Por alguna razón desconocida no pocos se consideran intelectuales.</p>

<p>Hace ya muchos años que André Gluksmann consideraba en uno de sus ensayos que sin estupidez no había intelectual. Entendía que la estupidez frecuenta al intelectual como su enemigo íntimo y, como consecuencia, su aliado de siempre, importunando a aquellos que, no autorizándose semejante intimidad, se las daban de importantes. La condena a muerte de Sócrates por la perniciosa influencia ejercida sobre su joven auditorio fue merecida, el reo inscribió a sabiendas sus intervenciones torpedo en una estrategia de lucha generacional. Los referentes del autor pasaban por los clásicos, Platón, Sócrates, Aristóteles, hasta llegar a Blanchot o Durkheim. Para analizar la estupidez recogía las obras de dos grandes escritores, Flaubert y Dostoievski, muestras inequívocas del reflejo de los tipos de estúpidos de la época, aunque el idiota de Dostoievski fuese demasiado bueno como idiota.</p>

<p>¿Qué pensarían del ensayo de la estupidez estos okupas vanílocuos, con su verborrea? ¿Existe alguna posibilidad de que los cuatro intelectuales que quedan, si lo son, den la batalla por lo que verdaderamente importa en un país donde parte de la población odia la cultura, y la que queda no puede, no sabe o no contesta?.&nbsp;</p>

<p>No está todo perdido. Hay que elegir bien a los maestros y reconocerlos.</p>

<p>&nbsp;</p>
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